Unidades de ictus: el mejor tratamiento para los pacientes con ictus

La revista Medicina Intensiva en su número de Noviembre de 2009 publica una carta de la junta del grupo bajo éste título. En el se contesta a un artículo previo: Manejo inicial del ictus isquémico agudo. Med Intensiva. 2008; 32:431-43, reproducimos aquí parte del artículo:

Hemos leído con interés el artículo de Navarrete et al1. El ictus constituye un grave problema sociosanitario en España. No cabe duda de la importancia de la trombólisis intravenosa. Sin embargo, esta aseveración merece varios matices. En Europa, su aprobación estuvo condicionada a la realización del registro SITS-MOST2. Leyendo este trabajo, sacamos la impresión de que la labor del neurólogo en el tratamiento del ictus es de un mero colaborador. Creemos que esto es un gran error y una gran injusticia. Gracias a los neurólogos españoles hoy muchos pacientes se benefician de la trombólisis. En el SITS-MOST español participaron 40 centros acreditados gracias a los servicios de neurología. No hubo ninguna otra especialidad que solicitase esta acreditación. Este estudio demostró que la trombólisis en centros acreditados es segura2.

La trombólisis no constituye en sí un problema, pues realmente es la enfermería la que lo realiza. Lo realmente importante es sentar la indicación tras un diagnóstico preciso mediante la evaluación de la escala NIHSS y la TAC craneal, que sólo descarta algunos procesos intracraneales (hemorragias) pero no descarta “imitadores del ictus” (encefalitis, tumores, migraña, etc.). No existen pruebas específicas en la práctica habitual que confirmen el diagnóstico, a diferencia del IAM. La complicación más frecuente del tratamiento trombolítico no es la hemorragia (2–3%2), sino complicaciones derivadas del propio proceso isquémico.

El número de trombólisis es pequeño en comparación con el total de ictus (<10%). La gran revolución del tratamiento del ictus son las unidades de ictus (UI), que adoptan el modelo de unidades de cuidados críticos intermedios al fracasar el modelo unidad de cuidados intensivos (UCI). Son estructuras geográficamente delimitadas con monitorización continua no invasiva, con personal entrenado y coordinado por neurólogos que dirigen un equipo multidisciplinario. Han demostrado, con un nivel de evidencia I, que mejoran la morbimortalidad con un equilibrio coste/eficacia favorable, y reducen las complicaciones y la dependencia3,4. La Declaración de Helsinborg, un consenso paneuropeo para el manejo del ictus, recoge que las UI constituyen el cuidado más efectivo del ictus y la intervención con mayor beneficio comunitario y superan claramente a la trombólisis. La mayoría de los pacientes que han presentado un ictus se benefician de las UI. Por el contrario, el ingreso en una UCI no es eficiente, ya que la inmensa mayoría de los pacientes no precisan este tipo de cuidados4........